Cuando un equipo se organiza desde el principio todos sus jugadores se involucran en la tarea. Y esto es imparable. Todos tocaban, todos participaban, todos unieron sus fuerzas y su talento. El resultado el visto: ocho goles y un partidazo. Si Carrizo y Antoñito además de mostrar lo mejor de sí mismos hicieron tres goles cada uno; si Polo y Pascal se compenetraron con el resto del equipo como nunca... El resto no se quedó atrás. Pixhas hizo una exhibición de toques y pases; Pedro Molina y Rocamora cuidaron de las penetraciones enemigas por los extremos; Paco "Panadero", defendía, hacía labores de extremo y, como delantero, estuvo a punto de culminar con gol una incursión en solitario. Gerôme y Castillo - autores ambos de un tanto - fueron los apoyos necesarios a un equipo enrachado; hasta Manzano I - y sus ciento y pico kilos en canal - se contagió del resto y cumplió sobradamente. Del cancerbero Choty sobra decir que derrochó todas las energías del mundo para vencer y le sobraron el 80 %.

Antoñito, Carrizo y Polo. Tres partes esenciales del motor albiceleste.
Por parte de los verdiblancos quizá faltó un poco de organización y de liderazgo. Faltaron los gritos de ánimo y el apoyo de todos para afrontar el partido con una moral distinta. Aunque, esta tarde los albicelestes estaban al cien por cien de autoestima y, desde el inicio, salieron al campo con el espíritu de victoria.
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